
Cogerte la cara y encontrarme entre tus manos me vuela el miedo que se pierde con el viento, y es mi pelo el que ondea al tiempo para hacerme libre en tú acantilado.
Y marinero de tú mar navego por la cama, subido en la tabla de madera del bosque donde nos fuimos a encontrar, buscando refugio a la tormenta de rutina que amenazaba la libertad.