Alrededor de la luz de obra naranja de agotada pila, se acumulaban los sombreros que coleccionaba por el fondo esquinero, entre los juegos de azar y una plancha de adorno ochentera.
La esquina mueble de Troya ha guardado a montones los recuerdos de mil fiestas.
Objetos significativamente inservibles que se confunden entre juegos testigos de una amistad infinita y trozos de una vida conquistada por "la Tabla y la Piedra". En aquellos años, en aquel lugar.
Amigos y hermanos escribiendo la leyenda Troyana de un piso compartido, escribiendo juntos a la salida de un corner los mejores años de una vida que siempre querrá rematar a gol.
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